Vía Crucis y Paso del Cristo de las Lágrimas

El barrio del Parque Figueroa volvió a demostrar en 2026 que la Semana Santa no solo se vive en el centro histórico, sino también con enorme intensidad en sus barrios. Durante los días de Cuaresma y la antesala de la Semana Santa, las calles se llenaron de recogimiento, silencio y devoción con uno de los actos más esperados por los vecinos: el Vía Crucis del Santísimo Cristo de las Lágrimas.

Este acto, profundamente arraigado en la vida del barrio, forma parte esencial de la identidad cofrade de la zona, reuniendo cada año a fieles, vecinos y devotos en torno a una tradición que combina espiritualidad y convivencia.

El Vía Crucis del Cristo de las Lágrimas

El Vía Crucis tuvo lugar el 27 de marzo, partiendo desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, centro neurálgico de la vida religiosa del barrio. A las 20:00 horas comenzó este acto penitencial que recorrió distintas calles del entorno, recreando las estaciones del camino de Cristo hacia la cruz. 

La imagen del Santísimo Cristo de las Lágrimas fue portada por los hermanos en un ambiente de absoluto silencio, roto únicamente por las oraciones y el sonido de los pasos sobre el asfalto. La cercanía del recorrido permitió que muchos vecinos participaran desde sus propias puertas o balcones, reforzando ese carácter íntimo y cercano que define este Vía Crucis.

Más que un acto litúrgico, se trata de un momento de encuentro para el barrio, donde generaciones distintas comparten una misma vivencia de fe.

El paso del Cristo en el Sábado de Pasión.

Días después, el Sábado de Pasión, el Cristo de las Lágrimas volvió a salir a las calles del barrio, esta vez en procesión. La salida tuvo lugar alrededor de las 19:00 horas, marcando uno de los momentos más esperados del calendario cofrade local. 

Acompañado musicalmente por la Agrupación Musical Sagrada Cena, el paso recorrió distintos puntos del Parque Figueroa, destacando especialmente su paso por la residencia de mayores y su llegada a la Plaza de la Marina, donde se vivieron momentos de gran emoción. 

Este recorrido no solo tiene un valor religioso, sino también social: acerca la tradición a todos los vecinos, especialmente a aquellos que no pueden desplazarse, convirtiendo la procesión en un gesto de cercanía y comunidad.

Fuentes: El Día de Còrdoba / Agenda Cofrade

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